sábado 21 de noviembre de 2009

Rueda, rueda foooooortunaaaaaaaaaa...

Ya no hay grupos en España que tengan este sonido, joer...

viernes 20 de noviembre de 2009

Capítulo 11

Este edificio es de 1957. Pertenece a un barrio de los que construía Franco (de cuyo fallecimiento se cumplen hoy 34 años) para obreros, viviendas de protección oficial que todavía conservan (algunas) la placa conmemorativa con el emblema franquista. No es el caso de esta finca, pero pertenece al mismo colectivo.

Algunos de los primeros dueños de estos pisos aun viven, aunque cada vez son menos. Todos eran de la generación de mis abuelos o algo más jóvenes. Las viviendas son exteriores, luminosas y el edificio es de los más altos de la época (seis pisos). La madre que parió a la Pili y yo vivimos en el último. En el cuarto, en nuestro lado de la finca, vivía "Teresa la de la 15", llamada así porque había dos Teresas más. Era la abuela del que me dio mi primer beso. Qué cosas...

El caso es que esta señora tenía la casa llena de recuerdos, de figuritas de recuerdos, de fotos, de libros... Era una casa rococó. Con doble cortinaje, varias capas de papel en las paredes y alfombricas por todas partes... Lástima que tuviera también una debajo de la estufa de butano.

Las estufas de butano había que dejarlas soltar el gas e ir presionando un botoncico que hacía chispa, hasta que había gas suficiente para prender. Las llamaradas de estas estufas eran rápidas, pero si te pegabas al aparato podía ser peligroso...

Alcanzó la alfombra. Y de ahí pasó a la otra alfombra. Muy cerca estaban los sofás. Y tras estos, las cortinas. Junto a las cortinas, el papel de la pared. Y al recorrer la pared, fue a dar con la librería. Y la mesita. Y el cortinón granate que hacía de puerta de la estancia. Y ahí ya tenía toda la casa por delante.

Era un sábado por la tarde y yo no tenía que estar en casa. Normalmente los sábados comía en casa de la Pili o me iba por ahí. Pero ese día me quedé, no sé por qué. Eran las cinco más o menos cuando me dirijí a la ducha y oí gritos. "Qué alta tiene la tele esta mujer", pensé en LMQPALP. Pero a medida que recorrí el pasillo camino del salón, noté que los gritos no venían de allí (a mi izquierda) sino del rellano. Así que giré a la derecha y abrí la puerta de casa.

No pude ver las puertas de enfrente. Ni siquiera podía ver apenas el hueco del ascensor, que aquí está al descubierto. No pude ver más que un humo gris oscuro tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Cerré la puerta inmediatamente y grité "¡Yaya, hay fuego en la finca!". Salí al balcón y pude ver que las llamas salían del cuarto y casi alcanzaban al quinto, debajo de mí. Entré, llamé a los bomberos (que ya estaban alertados) y cogí a mi abuela que estaba asustada.

Mi recibidor se llenó de humo en cuestión de segundos. Tenía que sacar a mi abuela de allí. Llamé a mi madre porque no sabía qué hacer. En el balcón del salón era imposible, subía el fuego. La llevé a mi balcón, pero también subía humo por ese lado. "Mierda, se está quemando toda la casa", pensé. La única forma de subir a la terraza era por el rellano, imposible también. Sólo quedaba la galería de la cocina. Pero el pasillo empezaba a llenarse de humo también. Llamó mi tío y me tranquilizó: "Moja dos pañuelos y ponéoslos en la cara, que os tape un poco los ojos incluso. Y luego moja toallas y ponlas debajo de la puerta y de las ventanas".

Hice lo de los pañuelos y enmascaradas recorrimos el pasillo otra vez hasta la cocina. Bingo, por allí no subía humo. "Quédate aquí, ahora vengo", le dije a mi abuela. Entré otra vez al pasillo para acceder al baño. Cogí toallas e intenté dirigirme al recibidor para poner una bajo la puerta. Es una puerta vieja, ya no encaja bien y por debajo deja casi un centímetro de hueco, estaba entrando mucho humo por ahí. No podía. Empezaron a escocerme los ojos y a llorarme. El humo se me metía en la garganta y no podía dejar de toser. Me agaché, ya que el humo va hacia arriba, para ver si así lo lograba. Malpuse la toalla y salí de allí corriendo porque sentía que me ahogaba. El salón también se estaba llenando de humo. Puse otra toalla más en una ventana. Salí al balcón para ver si ya estaban los bomberos haciendo algo. Y sentí una punzada de miedo cuando vi a todos mis vecinos en la calle, y a mi madre, y a mi tía y a mi prima, todos mirándome. Y entonces me acordé de que había dejado a mi abuela sola y era capaz de salir a buscarme. Así que volví, entre lágrimas y toses a la cocina, a la galería, donde la encontré llorando y la abracé fuerte. "Qué habrá hecho la Teresa"...

La Teresa se salvó porque un vecino la agarró del brazo a tiempo. La mujer estaba dispuesta a entrar en su casa ardiendo para buscar las joyas. Joyas que no quedaron dañadas porque estaban en su habitación, la única que tenía la puerta cerrada y a donde no accedió el fuego. El resto de la casa eran ruinas. El rellano de la cuarta se pintó de negro. Era desolador.

Un bombero llamó a mi puerta con esa máscara que llevan para poder respirar, hablando a lo Darth Vader. Le dije que mi abuela estaba dentro y tenía un buen susto encima, que subieran a medirle la tensión. No tardaron ni dos minutos en subir todos a ver cómo estábamos. En el quinto no había nadie en el momento del incendio, afortunadamente, y toda la humareda nos la tragamos nosotras que éramos las siguientes en ese mismo bloque.

Dos horas después del incendio me fui a cantar con el coro. Estuve temblando de los nervios hasta que cantando me relajé. Se habían quedado mi madre y mi tía con mi abuela y yo necesitaba que me diera el aire.

Durante varios días me salían moquillos negros de la nariz. Estuve una semana teniendo pesadillas relacionadas con el fuego y los incendios, despertándome con la misma sensación de asfixia que tuve en el recibidor. Tardé algún tiempo en ser capaz de ver una escena de incendio en las películas. Y continué oliendo a quemado hasta el siguiente verano, cuando pintamos la casa de nuevo. Antes de irme apago todo, reviso todo, si no, no me voy tranquila.

Todo se supera, supongo, aunque no se olvida. Porque han pasado diez años de esto y aun puedo visualizar en mi mente lo pequeña que se hizo mi casa cuando se llenó de humo.

Así que ya sabéis, no seáis descuidados: enchufes, gas, luces, todo que esté bien cerrado. Y revisad el seguro de hogar también. Aunque hay cosas que no tienen precio.

jueves 19 de noviembre de 2009

Despedazando villancicos

Hora: 18h.
Lugar: Gabinete de Linda, o sea, la habitación de su casa donde me depila, entre tirón y tirón de cera.

Linda: ¿Y qué váis a cantar este año por Navidad?
Yo: En la primera parte, un Te Deum de un compositor turolense, muy simpático y agradable de oír, y el Gloria de Rutter.
Linda: Anda, los Peques* han cantado cosas de Rutter también. ¿Qué tal es el Gloria?
Yo: Espectacular, como el Hodie de Williams del año pasado, pero muy machacón. Las sopranos tienen Las agudos por todas partes y las contraltos llegamos al Mi agudo.
Linda: ¿Y la segunda parte?
Yo: Un remix de canciones navideñas instrumentadas por Po.
Linda: ¿Cuáles?
Yo: Pues el lunes estuvimos ensayando "Santa Claus is coming to town". Pero vamos, las típicas: "Jingle Bells", "Campana sobre campana", "Ya viene la vieja"...
Linda: ¿Y el "Sant Josep se fa vellet"?
Yo: Bueno, ¡ésa que no falte! Que mira que es raro ese villancico...
Linda: Todos los villancicos son raros...
Yo: Ya, pero mira la letra de éste: San José se hace viejecito, que no puede subir la escalera, mataremos un corderito para toda la semana. ¿Qué relación hay entre la primera parte y la segunda?
Linda: Pues anda que... Campana sobre campana, y sobre campana, ¡una! ¿Una campana ahí arriba de todas?
Yo: Ahora que lo pienso... La virgen se está peinando, entre cortina y cortina, sus cabellos son de oro y el peine de plata fina...
Linda: Yo me corto el pelo y lo vendo junto con el peine, ¡y así no tengo que parir al chiquillo en un pesebre!
Yo: ¡Y luego hay que mirar cómo los peces en el río se beben todo el agua hasta ver a Dios nacer!
Linda: ¿Ves cómo son todos raros?
Yo: ¿Pero qué montón de sandeces hemos estado cantando toda la vida?
Linda: Villancicos, Silvia. Se llaman villancicos.
Yo: Hay que joerse con la Navidad...

Edito (que se me ha olvidao):

* Son conocidos por "los Peques" a la fabulosa coral de Pequeños Cantores de Valencia, cantera del Sant Yago, entre otros coros.

miércoles 18 de noviembre de 2009

He pecado



Y tres camisetas de Esprit :)

PD: A Mafalda le ha encantado la cazadora :P

PD2: A Winnie the Pooh, que es el dueño de la patita que se ve a la izquierda, también le ha gustado XD

Poco que contar...

... mucho que pensar.